
El Perro Y El Carnicero
Un perro entró a una carnicería con un sobre en la boca. El carnicero, sorprendido, tomó el sobre y vio una nota que decía:
«Por favor, deme 1 kilo de carne molida y 2 chuletas. El dinero está dentro del sobre.»
Intrigado, el carnicero miró dentro del sobre y efectivamente ahí estaba el dinero. Sorprendido, preparó el pedido y se lo entregó al perro, que tomó la bolsa con el hocico y salió tranquilamente.
El carnicero, muerto de curiosidad, decidió seguirlo. Vio cómo el perro caminaba varias cuadras hasta llegar a una casa, donde dejó la bolsa en la puerta y tocó el timbre con la pata.
El dueño abrió la puerta y, en lugar de felicitarlo, le gritó:
—¡Bruno! ¿Cuántas veces te he dicho que no olvides las vueltas del cambio?
El carnicero, indignado, le dijo al dueño:
—¡Señor, su perro es un genio! ¡Hace las compras solo!
El dueño suspiró y respondió:
—¿Genio? ¡Si fuera un genio no se olvidaría de traer el cambio!
Moraleja: No importa cuán inteligente seas, ¡siempre habrá alguien que encuentre algo para criticar! 🤣🐶
1 comentario
Pues, k tambien le escriba el la nota, diciendole al carnicero k le ponga el cambio en la bolsa envuelta separada de la carne. El dueno es el bruto tonto. Si no le gusta pues k valla el mismo hacer la compra. Mal agradecido.